Etiquetas
- Número 10 (7)
- Número 11 (6)
- Número 12 (6)
- Número 13 (7)
- Número 14 (8)
- Número 15 (7)
- Número 16 (11)
- Número 17 (10)
- Número 18 (8)
- Número 19 (9)
- Número 20 (8)
- Número 21 (5)
- Número 22 (6)
- Número 23 (8)
- Número 24 (6)
- Número 3 (8)
- Número 4 (13)
- Número 5 (15)
- Número 6 (9)
- Número 7 (8)
- Número 8 (8)
- Número 9 (10)
- Números anteriores (62)
Mostrando entradas con la etiqueta Número 6. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Número 6. Mostrar todas las entradas
miércoles, 3 de julio de 2013
EDITORIAL: Sí, es la fotografía
EDITORIAL
Sí, es la fotografía
“Desde su nacimiento la fotografía forma parte de la vida cotidiana. Tan incorporada está a la vida social que, a fuerza de verla, nadie lo advierte”. Esta afirmación de la reconocida fotógrafa y socióloga alemana Giselle Freund resume de manera afortunada la importancia de la fotografía en la sociedad contemporánea. Ella es un medio de expresión de la sociedad y el punto de arranque de algunos mass media como el cine y la televisión, los cuales son centrales en nuestra vida.
La fotografía como expresión artística ocupa a decenas de miles de fotógrafos profesionales. Las obras de algunos de ellos se destacan por su calidad documental, su sentido artístico y su espíritu innovador. Dentro de ese inmenso grupo podríamos pensar en dos grandes tendencias: aquellos para quienes la fotografía es un medio de expresar a través de sus sentimientos, las preocupaciones de nuestro tiempo. Son aquellos reporteros que se sienten comprometidos con su sociedad. Otros, ven en la imagen fotográfica la posibilidad de realizar sus aspiraciones artísticas. En ambos casos, ellos representan una conciencia de su tiempo y son los herederos de la gran tradición fotográfica que se inició con Niepce y Daguerre en el siglo XIX.
Desde otra perspectiva, se estima que en 2012, unos 1.000 millones de turistas recorrieron el mundo. Durante las vacaciones, largas filas de buses y autos se estacionaron junto a los hitos históricos o arquitectónicos de pueblos y ciudades. Los turistas van y vienen. Ellos hablan todas las lenguas, no se conocen, pero todos tienen algo en común: llevan colgada una cámara fotográfica.
Gran parte de los aficionados a la fotografía hace uso de las cámaras “compactas”, las cuales habitualmente son empleadas para guardar recuerdos familiares o momentos de esparcimiento que se cuelgan en las redes sociales como una manera de hacer relacionarse con el mundo. Su manipulación se reduce estrictamente a capturar y guardar imágenes de manera indiscriminada, sin estimar todas las posibilidades que a través del instrumento, en conjunto con la percepción, se puede desarrollar, como observar en detalle y descubrir la inmensa posibilidad que se tiene de percibir el mundo de otra manera; utilizarla para identificar elementos simbólicos, signos y valores estéticos desde la lectura de imágenes; como comunicación creativa ó estimulando la capacidad de imaginación a través de su uso. He ahí el profundo valor social y artístico que posee la FOTOGRAFÍA.1
1.Buena parte de estas ideas han sido tomadas del texto de Giselle Freund (2010). La fotografía como documento social. Barcelona: Editorial Gustavo Gili.
Miguel Antonio Gómez
Director
Técnica Profesional en Fotografía
Técnica Profesional en Producción y Realización de Televisión
Director
Técnica Profesional en Fotografía
Técnica Profesional en Producción y Realización de Televisión
VIDEO: Promesa al deber
VIDEO
Promesa al deber
Serie: El deber de la sangre
Episodio: Promesa al deber
Dirección y Guión: Kevin Alfonso Bonilla
Producción y cámara: Cristian Rincón
Fotografía y arte: Nataly Torres
ARTÍCULOS: El papel de los jóvenes en la radio comunitaria
ARTÍCULOS
El papel de los jóvenes en la radio comunitaria
Fundación Universitaria INPAHU
Redacción V
Presentado a: Álvaro Sandoval
Por: Erika Viviana Garrido Rincón
Redacción V
Presentado a: Álvaro Sandoval
Por: Erika Viviana Garrido Rincón
Resumen:
La radio ha sido, durante mucho tiempo, una compañía en todos los hogares colombianos desde las veredas hasta las grandes urbes como lo es Bogotá, así pues la radio se convierte un elemento fundamental para la creación de desarrollo social de una comunidad donde día a día se transmiten las noticias el acontecer diario para los ciudadanos pero en este caso las radios comunitarias son aún más cercanas a la comunidad, ya que considero que son ellos que desde una formación para la convivencia y la participación ciudadana puedan ejercer un liderazgo auténtico para transformar las condiciones de conflicto, pobreza y exclusión, y construir así verdaderos caminos hacia la paz dentro de su comunidad.
Palabras clave: Radio comunitaria, Desarrollo Social, Juventud
Introducción:
La radio comunitaria, como tal surge en Colombia hacia el año de 1947, época en la cual, aportó este medio traía consigo programas educativos con el fin de desarrollar un modelo educativo con la población que no contaba con escuelas ni colegios, desde su nacimiento ha tenido una gran cantidad de dificultades para desarrollarse, tras la limitada inversión económica que recibe del sector público y privado.
De esta manera, el 5 de septiembre de 1929 salió a relucir la primera Radiodifusora Nacional. Ésta en Colombia, es la que emite programas educativos y culturales ya sea por medio de AM, FM, una emisora local y una emisora de onda corta. La primera emisora de radio comercial, nació en el año 1929 con un formato apoyado por la Radio del Caribe. Desde el principio, la radio comercial ha transmitido hechos históricos en todo el país ya que siempre ha tenido una directa relación con la vida nacional.
Bruce Girard, afianzó su planteamiento sobre la importancia de la radio comunitaria en el proceso educativo, aludiendo a Berto Brecht, quien en el año de 1930 afirmó que, “la radio podría ser el sistema de comunicación pública más maravilloso que se pueda imaginar… Si fuera capaz no solo de transmitir sino también de recibir permitiendo así que el oyente además de escuchar, hable“.
Esta radio comunitaria también denominada alternativa (fuera de lo comercial ), en las distintas experiencias a nivel mundial se convierte en un medio para la expresión de sectores excluidos de los medios de comunicación comercial y de los que dirige el Estado, así, las mujeres, los pueblos indígenas, los jóvenes, las minorías étnicas pueden valerse de ella como medio para su desarrollo y satisfacción de sus necesidades, mediante la expresión de sus vivencias y experiencias , como poder escuchar lo que otros tienen que contar de sí mismos, de sus ideas, de sus angustias y también de sus expectativas.
Al respecto es pertinente la anotación del profesor Francisco Gutiérrez, quien afirma que, “La comunicación alternativa busca ante todo sacar a los receptores de su pasividad y manipulación. El usuario debe pasar de consumidor pasivo a receptor crítico y creativo. Para ello se deben crear redes alternativas, no solo de producción y diseminación de información, sino que esas nuevas redes deben implicar procesos de intercambio y participación”.
Por otra parte, algunas emisoras comunitarias se basan principalmente en la participación de los habitantes de la localidad o de la región, ya sea el campesino, el obrero, entre otras personas que residen en el sector. Así, la intervención de ellos, no se debe entender simplemente como una reacción a un estímulo sino también a una iniciativa de la comunidad de la persona o del grupo que a través de la radio expresan sus opiniones y generan procesos permanentes de comunicación, ya sean en grupos, organizaciones , comunidades y regiones. “Tesis de grado Universidad Javeriana (la radio comunitaria) Recuperado digital de:http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/comunicacion/tesis742.pdf.”
Definiciones sobre Radio Comunitaria:
Las emisoras comunitarias son el medio por el cual las pequeñas localidades pueden transmitir sus opiniones e ideas a la comunidad. Tal como señala Francisco Gutiérrez: “Desde luego que estas pequeñas emisoras están llamadas a ser instrumentos importantes para el desarrollo integral de las comunidades donde están instaladas. Su instalación y funcionamiento no son suficientes para que puedan convertirse en instrumentos de comunicación alternativa. Se precisa, además, implementar en ellas y a través de ellas un proceso de comunicación”.
Mario Andrés Álvarez Moreno, quien asevera que, “Una emisora que nace de una necesidad específica de la comunidad, o como paso lógico de un proceso de desarrollo comunitario, será una emisora en la que la comunidad participe. Pero una emisora instalada en medio de una comunidad que no la ve como necesaria o que no participó en su creación, se quedará aislada en las cuatro paredes de la cabina de grabación” Álvarez, M. (2008), El desafío de las radios comunitarias.
Es posible igualmente afirmar que gracias al desarrollo de las radios comunitarias, la sociedad está en una continua transformación. Jesús Martín Barbero, afirma que, “Desde la diversidad cultural de las historias nacionales y los territorios regionales, desde las etnias y otras agrupaciones locales, desde las distintas experiencias y las memorias, desde donde no sólo se resiste sino que se negocia e interactúa con la globalización y desde donde se acabará por transformarla Las culturas tradicionales como: las campesinas, las indígenas y negras se están reconfigurando en torno a la comunicación e interacción con las culturas de otros países. Así, la comunicación se vive como una posibilidad de romper la exclusión, como una experiencia de interacción. La comunicación y la cultura se alimentan desde la globalización puesto que ésta permite el conocimiento de otras realidades sociales, económicas y políticas, de tal manera que se enriquecen con otras experiencias no sólo desde la similitud sino de la diferencia.
De otra parte, los comunicadores tenemos una responsabilidad bastante grande con el receptor, es decir, es importante saber cómo hacer llegar el mensaje a nuestros receptores. Para cumplir éste papel social debemos acercarnos al proceso de la comunicación y apropiarnos de los instrumentos que contribuyen a favorecer la eficacia de la información.” BARBERO, J. (2008, junio), “Comunicación: una agenda para nuestras culturas”, en Revista Latinoamericana de Comunicación Chasqui, [en línea], disponible en :http://chasquirevista.wordpress.com/2008/06/17/ comunicación-una-agenda-entre-nuestras-culturas/,recuperado:10 de octubre de 2011
Anteriormente se mencionó a la radio comunitaria como un medio alternativo, cuya función principal es la participación de los grupos sociales en el desarrollo de la radio, es decir, que la gente de la comunidad en la que se encuentre ubicada la emisora se involucre en cada una de las áreas que al conforman como lo son la producción, la administración y la obtención de fondos.
En la página de Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) se menciona una frase que resume lo que es una radio comunitaria: “La radio comunitaria es radio en la comunidad, para la comunidad, cerca de la comunidad y para la comunidad” (AMARAC, 2005).
Las radios comunitarias son el espejo del contexto en que se desarrollan. Esto abarca aspectos culturales como el lenguaje, las tradiciones, la música popular y al mismo tiempo refleja la cultura hablada, escrita, artística y trata de encontrar soluciones a problemas sociales con el apoyo de la comunidad. La clase de las radios comunitarias está en la comunicación participativa. (“Radio comunitaria) Recuperado digital de: “capitulo III) catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/Ico/mendez_r_jj/capitulo3pdf.
A su vez, la radio, es un medio que le permite al ciudadano utilizar su imaginación propinándole un espacio de interpretación y análisis respecto al mensaje que recibe. Teniendo en cuenta lo anterior, es propicio citar a Gabriela Medina, quien en su texto, influencia de la radio para jóvenes, afirma que “en la época actual muchos jóvenes han optado por un medio de comunicación más antiguo que la misma televisión, un medio que nos permite imaginar los hechos, utilizar nuestra creatividad y sobre todo no ver las crudas imágenes que nos presentan día a día en los medios televisivos. Este antiguo invento, que hizo soñar a nuestros padres, llorar a nuestras abuelas y reír a nuestros abuelos es el conocido la radio”( Gabriela Medina 2010 p.p 20.
Hacia la participación de los jóvenes en la radio comunitaria
“Hasta hace poco se pudo caracterizar a las radios comunitarias colombianas como, más urbanas, más juveniles y mas laicas” que en otros países latinoamericanos. No obstante, parece que este perfil está parcialmente cambiando. Entre las 1200 municipalidades interesados en una emisora comunitaria también se encuentran muchas zonas rurales, y se les adjudicaron la primeras 400 licencias exclusivamente a municipios con una población de menor de 8.000 habitantes. (Recuperado digital, Radio comunitaria en Colombia “http://www.cameco.org/mediaforum_pdf/mf02971.pdf “ ).
Por otro lado dentro de la iglesia católica ha despertado últimamente un creciente interés en la comunicación social. Según el Padre Carlos Arturo Yepes, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, parece que la extraordinaria experiencia de la primera escuela radiofónica colombiana (y latinoamericana), Radio Sutatenza (1949-1989) del Padre Salcedo, opacó a las otras iniciativas radiofónicas que se desarrollaron dentro y fuera de la iglesia. La misma Comisión fue sorprendida al descubrir que la iglesia católica ya cuenta con más de 200 emisoras de radio en todo el país. La gran mayoría de ellas son estaciones pequeñas como en el caso de la diócesis Sonsón-Rionegro (Dpto. Antioquia) donde existen 18 emisoras parroquiales. Sobre todo en los Departamentos Santander y Antioquia se otorgó una buena parte de las licencias comunitarias a la iglesia, y la red regional „En Contacto“ está conformado en mayor parte por experiencias de la iglesia. (Recuperado digital, Radio comunitaria en Colombia “http://www.cameco.org/mediaforum_pdf/mf02971.pdf “ ).
Conclusiones:
Según los antecedentes consultados he permitido comprender la importancia de la función que cumplen el desarrollo y la educación dentro de las radios comunitarias, ya que este medio sirve como puente de comunicación entre la población y los transmisores de la información.
Los jóvenes, deben ser los principales participantes dentro de estas radios comunitarias, para buscar por medio de ellas, expresar sus ideas, sus experiencias y sus anhelos con el fin de aportar al desarrollo de su comunidad y así lograr el bienestar humano y social.
Al respecto las radios comunitarias, deben promover espacios de interactividad, proporcionando un diálogo entre los diferentes sectores de la población, para que así la comunidad se enriquezca y logre ser escuchada por las distintas esferas gubernamentales a través de la comunicación y la formación ciudadana, mejorando los niveles de convivencia.
En la medida, en que los jóvenes tengan un aprendizaje significativo dejarán de actuar como usuarios pasivos y consumidores de la información, sino que más bien la población tomará el mensaje que le transmite los medios de comunicación, en este caso, las radios comunitarias para analizarlo y aplicarlo en su vida cotidiana
Bibliografía:
Héctor Troyano Guzmán (1993) Periodismo cultural y cultura del periodismo: Ediciones SECAB
Tesis de grado (la radio comunitaria en Cundinamarca) Universidad Javeriana /Ángela maría de la rosa Gómez , Recuperado digital
http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/comunicacion/tesis742.pdf
http://www.javeriana.edu.co/biblos/tesis/comunicacion/tesis742.pdf
Diagnostico Radio Comunitaria –Min Comunicaciones-ACPO
Álvarez, M. (2008), El desafío de las radios comunitarias.
ARTÍCULOS Cómo interpretar la comunicación y la cultura A la luz de “Favela Rising”
ARTÍCULOS
Desde cualquiera de estas perspectivas, esta producción fílmica contiene un relato entendido (según nos lo explica Jesús Martin Barbero en su discurso “Poner Este Roto País a Comunicar”) como contar, narrar una historia, que da cuenta de lo que son quienes la narran, a la vez que manifiesta uno de sus objetivos principales, el de contar para los otros, el ser tenido en cuenta. Es allí donde está la función social de los actores y del producto en cuestión, ya que para ser reconocidos necesitaban contar su relato para dar cuenta de la tensión entre lo que eran estas personas en el pasado y lo que querían llegar a ser en el futuro; sólo de esa forma podían influir en las decisiones que los afectan y paralelamente lograr que otros coterráneos y por que no ciudadanos de otras regiones se identificaran con ellos.
En esta función de “narradores” que asumen los protagonistas, la comunicación puede ser tenida en cuenta sin ninguna duda (como lo asegura Jesús Martin Barbero en “Comunicación: O el Deslinde de su Versión Instrumental”), como mediación mas no como mera información; en el sentido de que posibilita que algunos hombres (en este caso los brasileros de otras clases sociales o en general toda la teleaudiencia) reconozcan a otros (aquello que viven en las aproximadamente 600 favelas de Rio de Janeiro, en especial los que habitan en Vigario Geral) y que se les reconozca como hombres en esas diferencias con los demás; y aparte, también contribuye a desestigmatizar a estas personas que son muchas veces prejuzgadas y encasilladas dentro de ciertos estereotipos posiblemente como consecuencia de la proliferación de mensajes por parte de los grandes medios de comunicación; o (como apunta Jesús Martin Barbero en el capítulo “Más allá de los limites del esquema”) como consecuencia de la reproducción ideológica al servicio de las clases dominantes. Desde esta misma función, la cultura puede considerarse (tal como lo plantea Jorge Iván Bonilla en “Reflexión hacia un lugar otro”) como articuladora de conflictos y de matrices de identidad dado que el contenido y los fenómenos referenciados en el video constituyen, por lo menos en parte, la estructura material del sistema social en Vigario Geral, y este contenido de alguna forma puede contribuir a comprender y/o transformar dicho sistema.
Desde el punto de vista de la connotación social del documental, la comunicación puede ser tenida en cuenta “como un proceso que se genera desde los problemas y desde las operaciones de intercambio social” (según plantea Jorge Iván Bonilla en “Reflexión hacia un Lugar Otro”) porque es un relato que se genera y se realiza desde los lugares donde ocurren los acontecimientos y las vicisitudes, además por que el relato es narrado por quienes vivieron el conflicto del cual trata en gran parte el documental, y también por que la propuesta a futuro, se realiza mediante la interacción social entre aquellos que idearon ese gran movimiento cultural y todos los demás afectados por el hostil sistema social de esa región. Claramente se evidenciaba la gestión realizada mediante interacciones cara a cara de los integrantes de Afroreggae para transmitir un mensaje de reflexión a los niños y jóvenes de las “favelas” acerca de la necesidad de alejarse de los círculos de la criminalidad y acerca de la indispensabilidad de estudiar para logra salir adelante.
Los anteriores datos son una manifestación de cambio y de transformación plausible de la estructura social.
Por último, se debe destacar que la comunicación debe entenderse como un proceso de construcción social de sentido, que no es ajena a las prácticas de convivencia de una sociedad, capaz de dar cuenta de lo que en ella sucede a partir de lo que en ella representan los procesos comunicativos (Jesús Martin Barbero “Comunicación: O el Deslinde de su Versión Instrumental”).
En la medida en que los individuos tengan acceso a los medios de comunicación y puedan participar activamente en las prácticas comunicativas, se producirá una democratización de la comunicación que puede dar lugar a transformaciones positivas para la sociedad.
A pesar de que en este escrito se abordan aisladamente los conceptos de comunicación y Cultura a la luz de la “obra” Favela Rising, se debe tener en cuenta que: La comunicación tiene una connotación cultural por antonomasia (según indicó el profesor Luis Fernando Rodríguez en clase de Comunicación y Cultura de la Fundación Universitaria INPAHU el 17 de Febrero de 2012). Es por ello que puede afirmarse casi sin temor a equivocarse, que la cultura es en este caso un “Medio” a través del cual se comunica un cúmulo de mensajes importantes para una sociedad, es decir a través de eventos musicales y de interacciones cara a cara se comunica el mensaje de “rechazo a la violencia”. Mientras que la comunicación es un “mecanismo” de expresión y participación social que se genera desde la cultura.
Cómo interpretar la comunicación y la cultura
A la luz de “Favela Rising”
A la luz de “Favela Rising”
POR: LUIS DAVID CÓRDOBA LADRÓN DE GUEVARA
PROFESOR: LUIS FERNANDO RODRÍGUEZ
Tomado de: http://en.wikipedia.org/wiki/Favela_Rising
Más allá de las imágenes y de los meros datos que se evidencian en este documental, es menester determinar, con base en la connotación social de su contenido, así como también en la función social del mismo y por supuesto, en los efectos que causa y genera en la sociedad este relato, cómo se deben interpretar los conceptos de Comunicación y Cultura a través de este producto audiovisual. Éste relato que se da a conocer durante poco más de una hora, puede ser tenido en cuenta desde varios puntos de vista; ya sea como un material informativo de una situación crítica prolongada o de varias situaciones relacionadas e interconectadas, puede considerarse también como una historia de vida de un integrante de una comunidad o de varios ciudadanos con experiencias de vida similares, y por otra parte puede aceptarse, si se quiere, como la propaganda de un movimiento cultural dirigido a combatir de cierta manera la delincuencia y la criminalidad.
Desde cualquiera de estas perspectivas, esta producción fílmica contiene un relato entendido (según nos lo explica Jesús Martin Barbero en su discurso “Poner Este Roto País a Comunicar”) como contar, narrar una historia, que da cuenta de lo que son quienes la narran, a la vez que manifiesta uno de sus objetivos principales, el de contar para los otros, el ser tenido en cuenta. Es allí donde está la función social de los actores y del producto en cuestión, ya que para ser reconocidos necesitaban contar su relato para dar cuenta de la tensión entre lo que eran estas personas en el pasado y lo que querían llegar a ser en el futuro; sólo de esa forma podían influir en las decisiones que los afectan y paralelamente lograr que otros coterráneos y por que no ciudadanos de otras regiones se identificaran con ellos.
En esta función de “narradores” que asumen los protagonistas, la comunicación puede ser tenida en cuenta sin ninguna duda (como lo asegura Jesús Martin Barbero en “Comunicación: O el Deslinde de su Versión Instrumental”), como mediación mas no como mera información; en el sentido de que posibilita que algunos hombres (en este caso los brasileros de otras clases sociales o en general toda la teleaudiencia) reconozcan a otros (aquello que viven en las aproximadamente 600 favelas de Rio de Janeiro, en especial los que habitan en Vigario Geral) y que se les reconozca como hombres en esas diferencias con los demás; y aparte, también contribuye a desestigmatizar a estas personas que son muchas veces prejuzgadas y encasilladas dentro de ciertos estereotipos posiblemente como consecuencia de la proliferación de mensajes por parte de los grandes medios de comunicación; o (como apunta Jesús Martin Barbero en el capítulo “Más allá de los limites del esquema”) como consecuencia de la reproducción ideológica al servicio de las clases dominantes. Desde esta misma función, la cultura puede considerarse (tal como lo plantea Jorge Iván Bonilla en “Reflexión hacia un lugar otro”) como articuladora de conflictos y de matrices de identidad dado que el contenido y los fenómenos referenciados en el video constituyen, por lo menos en parte, la estructura material del sistema social en Vigario Geral, y este contenido de alguna forma puede contribuir a comprender y/o transformar dicho sistema.
De otro lado tomando en consideración el impacto y los efectos que esta realización audiovisual puede generar en determinada sociedad, se podría decir que la comunicación es un mecanismo que facilita la identificación de los receptores del mensaje con quienes emiten los relatos, a través de la visualización de acontecimientos trágicos y reprochables que reflejan en cierta medida las experiencias de vida de algunos (varios) de estos receptores. Identificación que se da mediante la narración del relato, ya que esta constituye lo que se es, tanto individual como colectivamente (según lo afirma Jesús Martin Barbero en “Poner Este Roto País a Comunicar”). Estos receptores no son pasivos, sino que (como lo considera María Cristina Mata en “Nociones para Pensar la Comunicación y la Cultura Masiva”) son agentes activos del proceso de comunicación, por cuanto atribuyen un sentido a lo recibido, sentido que en ésta ocasión les permite reconocerse y encontrar una salida a sus problemas; en éste caso a través del arte, dándose la posibilidad de participar activamente en el grupo Afroreggae. En cuanto al efecto social, la cultura se podría entender como un componente que (según Jorge Iván Bonilla “Reflexión hacia un Lugar Otro”) condiciona no solo la edificación de nuevas formas de convivencia, como la propuesta artística de Afroreggae sino también el futuro como sociedad; en este caso de Vigario Geral en particular, teniendo en cuenta el interés colectivo de contribuir para erradicar sistemáticamente la criminalidad mediante la convocatoria de niños, adolescentes y jóvenes dedicados a actividades delictivas y atrapados en contextos de violencia intensa y permanente; para instarlos a modificar su modus vivendi.
Desde el punto de vista de la connotación social del documental, la comunicación puede ser tenida en cuenta “como un proceso que se genera desde los problemas y desde las operaciones de intercambio social” (según plantea Jorge Iván Bonilla en “Reflexión hacia un Lugar Otro”) porque es un relato que se genera y se realiza desde los lugares donde ocurren los acontecimientos y las vicisitudes, además por que el relato es narrado por quienes vivieron el conflicto del cual trata en gran parte el documental, y también por que la propuesta a futuro, se realiza mediante la interacción social entre aquellos que idearon ese gran movimiento cultural y todos los demás afectados por el hostil sistema social de esa región. Claramente se evidenciaba la gestión realizada mediante interacciones cara a cara de los integrantes de Afroreggae para transmitir un mensaje de reflexión a los niños y jóvenes de las “favelas” acerca de la necesidad de alejarse de los círculos de la criminalidad y acerca de la indispensabilidad de estudiar para logra salir adelante.
Mientras que la cultura desde esta perspectiva de connotación social podría definirse (según lo expuesto en “La Crisis de la Comunicación en Colombia” por Gilberto Bello) como una estructura que se transforma dependiendo de la sociodinámica de la sociedad en la cual se sitúan sus prácticas; en tanto que en la medida en que el movimiento artístico (Cultural) iba ganando y sumando más seguidores, eso implicaba una alteración en la dinámica de interacción social, puesto que involucraba mayor cantidad de jóvenes y niños en eventos de índole social y artística que en cierta medida contribuían a menguar la actividad delincuencial (según datos aportados desde el mismo video) el grupo llega a tener mas de dos mil participantes activos, lo que contribuyo de seguro a lo que mencionó uno de los integrantes del grupo: “Hoy la favela es menos peligrosa, hay menos sufrimiento, más voz en la comunidad, más trabajo”. En la última década la cifra de traficantes cayó significativamente (según se informa en el mismo documental).
Los anteriores datos son una manifestación de cambio y de transformación plausible de la estructura social.
Por último, se debe destacar que la comunicación debe entenderse como un proceso de construcción social de sentido, que no es ajena a las prácticas de convivencia de una sociedad, capaz de dar cuenta de lo que en ella sucede a partir de lo que en ella representan los procesos comunicativos (Jesús Martin Barbero “Comunicación: O el Deslinde de su Versión Instrumental”).
En la medida en que los individuos tengan acceso a los medios de comunicación y puedan participar activamente en las prácticas comunicativas, se producirá una democratización de la comunicación que puede dar lugar a transformaciones positivas para la sociedad.
A pesar de que en este escrito se abordan aisladamente los conceptos de comunicación y Cultura a la luz de la “obra” Favela Rising, se debe tener en cuenta que: La comunicación tiene una connotación cultural por antonomasia (según indicó el profesor Luis Fernando Rodríguez en clase de Comunicación y Cultura de la Fundación Universitaria INPAHU el 17 de Febrero de 2012). Es por ello que puede afirmarse casi sin temor a equivocarse, que la cultura es en este caso un “Medio” a través del cual se comunica un cúmulo de mensajes importantes para una sociedad, es decir a través de eventos musicales y de interacciones cara a cara se comunica el mensaje de “rechazo a la violencia”. Mientras que la comunicación es un “mecanismo” de expresión y participación social que se genera desde la cultura.
ESPECIALES: EL PEQUEÑO QUIBDÓ: DESPLAZADOS QUE LUCHAN CONTRA EL OLVIDO EN CIUDAD BOLIVAR
ESPECIALES
EL PEQUEÑO QUIBDÓ:
DESPLAZADOS QUE LUCHAN CONTRA EL OLVIDO EN CIUDAD BOLIVAR
Por: Álvaro Fredy Acevedo Ávila
Gladys Aguirre León
Gladys Aguirre León
INTRODUCCIÓN
En la década del noventa Colombia experimentó una violenta escalada del conflicto armado que vive desde hace más de cincuenta años, lo que generó el desplazamiento masivo de miles de ciudadanos. Uno de los departamentos más afectados fue el Chocó donde los pobladores fueron despojados de sus tierras y debieron huir a las grandes ciudades para salvarse.
Bogotá es receptora de la población desplazada, en las goteras de la ciudad se acomodó la población afro que mediante un complejo proceso de adaptación al nuevo medio, reaccionó para no dejar perder lo que aún les quedaba, la identidad cultural.
El conjunto de bienes y formas culturales tradicionales que hacen parte de la tradición de los chocoanos es la materia prima de esta comunidad que defiende desde el barrio El oasis, en la localidad de Ciudad Bolívar en el suroccidente de la ciudad, sus saberes ancestrales, para ellos un antídoto contra el desarraigo.
García (2004) sostiene que “ el arte popular no es una colección de objetos, ni la ideología subalterna de un sistema de ideas, ni las costumbres de los repertorios fijos de prácticas: todos son dramatizaciones dinámicas de la experiencia colectiva”.
Uno de los aspectos más importantes de esta experiencia sociocultural es el consciente colectivo. Actúan en bloque no sólo en la defensa del folklor aborigen , sino en su concepción de ciudadanos en situación de desplazamiento, el carácter colectivo de sus acciones es un eficaz método para lograr sus objetivos.
Todo esto ocurre mientras viven la incertidumbre de saber si podrán o no regresar a sus lugares de origen.
ANTECEDENTES
tomado de http://www.elmundo.com/portal/noticias/derechos_humanos/desplazamientos_
en_choco_servirian_a_las_farc_para_ejercer_control.php
El departamento del Chocó tiene una larga historia de conflictos que tienen origen en la explotación de los recursos naturales. La guerra por apoderarse de las riquezas se remonta al siglo XVI con la llegada de los españoles que venían en busca de El Dorado o Dabaibe. La población indígena fue torturada para que revelara el secreto del tesoro; después de vencer la resistencia de los nativos, los invasores controlaron las minas de oro. Luego trajeron esclavos de Popayán y Anserma, por ser más resistentes a las difíciles condiciones de la selva húmeda tropical, así llegan los primeros afrocolombianos al Chocó. (Hoyos, 1994, citado en Ramirez, 1996)
Hoy después de cuatro siglos de asentamiento, las comunidades negras enfrentan uno de los momentos más críticos de su historia, pues los intereses económicos asociados a los megaproyectos agroindustriales, sumados a la tradicional explotación minera, amenazan con desterrarlos definitivamente de sus territorios; el desarraigo pone en grave peligro la extinción de su cultura. ( Pastoral Social , 2001).
Aunque desde los años setenta la guerrilla de las FARC ha hecho presencia en el Chocó, sólo a finales de la década de los ochenta y principio de noventa tuvo más notoriedad, lo que coincide con su plan de expansión territorial en todo el país. Pero paradójicamente, son las mismas libertades políticas consagradas en la constitución de 1991, que incluye a las negritudes como grupo étnico, las que serian el detonante de la intensificación del conflicto armado. Amparados en la Ley 70 de 1993, que reconoce a comunidades asentadas en terrenos “baldíos” en la cuenca del pacífico, el derecho a la propiedad colectiva de acuerdo con sus lógicas de producción y establece las garantías para su protección cultural y sus derechos como grupo étnico, varias comunidades del medio Atrato lograron obtener títulos colectivos que les daban el control de más de 70 mil hectáreas, tierras que nunca llegaron a disfrutar porque sus derechos afectaban los intereses de grandes terratenientes, apoyados por el gobierno que buscaba abrir el mercado del pacífico como estrategia para impulsar la apertura comercial en esa región del mundo (Ramos, 2010).
La estrategia militar de las FARC de expandirse y controlar los territorios selváticos del Chocó fue contrarrestada por paramilitares en la zona y por las fuerzas del Estado, que repelían a los dos grupos armados ilegales, lo que provocó un escalonamiento en el conflicto armado, como anota Viviana Ramos (2010). El medio Atrato se convirtió en un territorio en disputa con grandes intereses económicos de fondo, pues el gobierno buscaba crear la condiciones necesarias para favorecer a grandes inversionistas de origen antioqueño y cordobés; quienes realizaron alianzas con el Bloque Helmer Cárdenas de las AUC (Autodefensas Campesinas), comandado por Fredy Rendón, Alias “ El Alemán”, en una empresa criminal para despojar de las tierras a comunidades que habían sido favorecidas por la ley y que eran legítimas propietarias de miles de hectáreas. Acciones que se denomina en este ensayo como la reforma agraria del fusil.
Esta alianza fue develada por una investigación de la Fiscalía General que ordenó capturar a 24 empresarios que habrían protagonizado esta alianza. La amenaza de perder la vida o las tierras provocó el desplazamiento de miles de afrodescendientes e indígenas de la etnia Emberá Katios y Wonan. Unos abandonaron sus territorios desde las riberas de los ríos San Juan, Atrato y Baudó, los que no pudieron remontar el río lo hicieron a través de la selva. Quienes se quedaron defendieron las tierras con la vida y muchos murieron en el intento.(Fiscalía, citada en Caracol Radio, 2010)
1. EL CONFLICTO ARMADO EN EL CHOCÓ
Es por eso que el interés fundamental de éste ensayo se centra en el proceso de los desplazados afrocolombianos que llegaron a las goteras de Bogotá y se agruparon en un asentamiento donde a diario, mediante las prácticas culturales defienden sus costumbres. La música, las danzas, la tradición oral, buscan preservar su identidad ante el temor de perderla en una ciudad multicultural y sobre todo la imposibilidad de retornar a sus lugares de origen.
Producto de lo anterior, se hará un viaje al pequeño Quibdó, como se llamará al barrio El Oasis en Ciudad Bolívar, en el suroccidente de la ciudad donde esta comunidad intenta descifrar a diario una nueva vida lejos de su tierra.
Es así que para entender este largo viaje hay que mirar en retrospectiva el conflicto armado en el Chocó, la principal causa de este éxodo.
tomado de: http://fronterainformativa.wordpress.com/2013/01/16/
El desplazamiento forzado continúa siendo uno de los problemas sociales más grandes del país. Según un estudio reciente de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES, 89.750 personas que integran 17.950 familias fueron desplazadas en el primer semestre del 2011. Muchos de ellos van a las grandes ciudades, siendo Medellín y Bogotá las capitales que más recibieron familias que huyen de la guerra.
Una de las regiones que más ha sufrido los rigores del conflicto armado es la del pacifico, particularmente el Chocó. Desde mediados de la década del noventa, la guerrilla izquierdista de las FARC avanzó con un plan para consolidar su presencia en este Departamento, lo que generó la violenta reacción de grupos paramilitares conformados por mercenarios al mando de Fredy Rendón, Alias “El Alemán”, en asociación con narcotraficantes y poderosos terratenientes de Córdoba y Antioquia, interesados en desarrollar grandes proyectos agroindustriales. La confrontación provocó uno de los desplazamientos masivos más grandes de la población afrocolombiana.
En la guerra entre paramilitares y guerrilleros se presentó el 2 de mayo de 2002 la tragedia de Bojayá, Chocó, allí 78 civiles, entre ellos 48 niños, perdieron la vida cuando la guerrilla de las FARC lanzó un cilindro bomba en el interior de la iglesia del caserío donde se refugiaban. La disputa territorial obligó a la comunidades a dejar sus tierras o a morir en ellas. El éxodo se inició desde el bajo, medio y alto Atrato, donde Alias “El Alemán” adelantó su ofensiva militar. El hambre atacó a las comunidades indígenas pues el conflicto armado rompió los ciclos de cultivo y los dos grupos étnicos terminaron abandonando sus tierras.
Así las cosas, la población desplazada por la violencia viaja al interior del país para buscar refugio y conservar la vida y la dignidad. Bogotá y el Municipio de Soacha son áreas donde se ubican los migrantes, allí se encuentran con otros cientos de colombianos que como ellos vienen huyendo de otras regiones del país donde la violencia armada los obliga a dejar todo atrás ( CODHES, 2007)
Entre tanto los recién llegados del Chocó y las costas del Pacífico enfrentan la condición de desplazados, la pobreza extrema, la adaptación al nuevo clima, sentirse extraños en una ciudad ajena que los lleva a agruparse en un enclave donde van a reinventarse la vida.
Una vez superada la emergencia humanitaria, gracias a la ayuda del gobierno distrital, piensan cómo recuperar lo perdido entonces fundan AFRODES, Asociación de Afro descendientes Desplazados. En adelante una de las grandes preocupaciones es preservar el patrimonio cultural y lo hacen promoviendo entre jóvenes y adultos el folklor de sus ancestros.
Es así como El Oasis se convierte en la réplica de un barrio de Quibdó, punto de encuentro de las negritudes de Ciudad Bolívar, escenario de las fiestas patronales de San Pacho y del día de la afrocolombianidad, el Currulao y las marimbas suenan mientras la comida típica de la región se vende en las calles.
En efecto, García ( 2004) afirma “el folclor está constituido como un conjunto de bienes y formas culturales tradicionales, principalmente de carácter oral y local, siempre inalterables”. Quienes alteran esta dinámica son agentes externos que los desplazados padecen a diario, por eso lanzan su ofensiva cultural.
2. RACISMO Y DESPLAZAMIENTO, DOS FACTORES DE COHESIÓN
El éxodo que se inició en la selva húmeda tropical se traslada al altiplano, el viaje de los desplazados provocado por la violencia, el desarraigo y el abandono de tierras tendrá una incidencia en el deterioro de la identidad cultural. Uno de los primeros problemas que experimentan las personas en situación de desplazamiento cuando llegan a las ciudades receptoras, en este caso Bogotá, es el cambio de clima. Adaptarse a esa nueva condición, es muy difícil. Las bajas temperaturas de las montañas de Ciudad Bolívar es el primer castigo que reciben los recién llegados, adaptarse a una ciudad donde todo es ajeno es un proceso lento y doloroso.
Tomado de: http://enajenacion.wordpress.com/2008/11/26/
y-van-mas-de-3-millones-de-desplazados/
Para los desplazados afrocolombianos la situación es más compleja porque enfrentan una doble discriminación. Una, la condición de desplazados y dos, el color de la piel. Osias Córdoba, Director de AFRODES, Asociación de desplazados del Chocó, dice: “La exclusión de una ciudad racista que ve al desplazado como un problema fue la causa para que nos organizáramos aquí en Ciudad Bolívar, fue la necesidad de mantenernos como grupo, de hacer valer nuestros derechos en forma colectiva lo que nos obligó a unirnos en un lugar donde nadie nos discriminara ni por ser negros, ni por ser desplazados” (AFRODES, 2010)
El estudio sobre desplazamiento forzado en Bogotá y Soacha, realizado por la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento CODHES, la Pastoral para la Movilidad Humana de la Arquidiócesis de Bogotá con el apoyo del Centro de Atención al Migrante (CAMIG) indica que en los últimos siete años, alrededor de cien mil personas salieron de manera forzada de varias regiones del país y llegaron a la capital del país en busca de refugio, el 6% de esa población desplazada provenía del Departamento del Chocó (CODHES, 2007).
El estudio asegura que las personas desplazadas hacia Bogotá y Soacha enfrentan situaciones traumáticas no resueltas como consecuencia de: 1) Violencia que provoca la salida forzada, 2) la sensación de inseguridad e impotencia que representa el desplazamiento, 3) las profundas rupturas del núcleo familiar y del entorno social que causa el desarraigo y 4) la discriminación y estigmatización que impone la condición de foráneos en su propio país.(CODHES,2007, p. 91)
Los desplazados se sienten extraños en las grandes urbes. Afrontan con dificultad la adaptación a esas nuevas costumbres, a una nueva alimentación, a una ciudad impersonal que los margina.
Para entender mejor la situación que vive este grupo humano vale la pena mirar en detalle la situación. En primer lugar la violencia que provocó la salida del lugar de origen es vista por ellos como una tragedia, una ruptura en la historia de sus vidas que provocó en muchos casos la desintegración de las familias. No hay que olvidar que, muchos de los migrantes, son sobrevivientes de masacres en las que gran parte de los miembros del grupo familiar fueron asesinados. Para ellos, el dilema parte desde momento en que tomaron la decisión de abandonar las tierras que les proporcionaban medios de subsistencia para salvar la vida. En el caso del Chocó, muchos de los ciclos de cultivo se perdieron desde antes del desplazamiento, pues los grupos armados ya los habían obligado a marcharse alejándolos de fuentes de alimentación y autoabastecimiento.
La sensación de inseguridad que provoca el desplazamiento se puede analizar desde dos puntos de vista. Uno, el exilio forzado en un intento desesperado por salvar la vida y la de sus familias, provocado por la presión de los grupos armados; y dos, el enfrentarse a la delincuencia común, los problemas de drogas y lo peor, a un desplazamiento interno, de nuevo por influencia de grupos armados en los barrios periféricos donde se asienta la mayor parte de los recién llegados.
Otro aspecto es la ruptura del núcleo familiar, según Rozo (2000) “La pérdida del referente masculino en cuanto a figura de autoridad que aporta buena parte de los recursos económicos para el sustento diario, algunas pautas de crianza y elementos de apoyo y seguridad para la familia”, es un hecho que marca negativamente la estabilidad emocional de la familia.
Para los hombres es más difícil recuperarse de esta situación porque la condición de campesino rudo no le permite exteriorizar sentimientos con facilidad, lo que le impide buscar ayuda psicosocial. Por otra parte, el factor económico se convierte en una gran preocupación ya que como proveedor del hogar, la imposibilidad de conseguir recursos para satisfacer necesidades básicas, como la alimentación, en una ciudad donde todo cuesta mina su autoestima.
Y finalmente, la estigmatización y discriminación que les impide socializar y compartir sin prevenciones, como lo hacían en sus lugares de origen y que les obliga a asentarse en sectores marginales de la ciudad. Cuenta O. Quejada (comunicación personal, 20 de octubre 2012) que desde que llegaron a principios de los años 90 a Ciudad Bolívar, década en la cual se desarrolló la más violenta ofensiva entre paramilitares y guerrilleros, todos los desplazados del Chocó se encontraron en este lugar del sur de la Bogotá, sector marginal donde se acomodaron como pudieron, muchos en zonas de riesgo y de precarias condiciones para vivir.
Según el estudio de CODHES (2007), en los últimos diez años los departamentos que más produjeron personas desplazadas fueron Tolima (31%), Cundinamarca (13%), Meta (8%), Huila (6%), Chocó, Caquetá y Caldas (6%), Antioquia (4%), Santander, Guaviare y Bolívar (3%) y Putumayo, Boyacá, Nariño y Casanare (2%). Así las cosas, los desplazados afrocolombianos resultaron siendo una minoría dentro de las minorías y discriminados entre los mismos marginados. Por eso la llegada no fue nada fácil, en la lucha por conseguir recursos se enfrentaban no sólo a colonos blancos del interior sino a los pobres históricos de la ciudad, es decir los que siempre han vivido en ella, que conocen las políticas asistencialistas y tienen experiencia para acceder a los recursos oficiales.
Uno de los problemas de los recién llegados es que no saben pedir, pues esa no es su vocación. Para ellos es indignante, situación que aprovechan los pobres históricos para suplantarlos y convertirse en los falsos desplazados que terminan apropiándose de las ayudas de emergencia destinadas a los más necesitados.
En ese proceso ellos aprendieron que la lucha no era individual sino colectiva. Y así se fueron aglutinando en un solo espacio que acogió a la gente venida del pacífico nariñense, del Puerto de Buenaventura, de los caudalosos ríos del Chocó, de los municipios afros del Cauca, Puerto Tejada y el Patía. Todos bajo una misma condición se agruparon en el barrio el Oasis, así llamaron a este territorio donde empezaron no sólo a reconstruir vidas quebradas, sino a resistir culturalmente para reproducir, lejos de su tierra, costumbres ancestrales.
También, a ese respecto el antropólogo inglés Wade (1997), en su libro Gente negra Nación Mestiza, anota: “ Los negros usan una red étnica negra par solucionar los problemas de vivienda y empleo en la ciudad ; experimentan discriminación, tanto en estas esferas como en la calle; existe una lealtad ante ciertos aspectos de su propia cultura y, para algunos, una afirmación consciente de su deseo de que las personas negras y su cultura negra sean respetadas como tales. Estos factores crean resistencia positiva a la adopción de masa de las formas identificadas con la cultura local de la ciudad y hasta cierta medida hay un componente espacial en su manifestación. Los núcleos negros, temporales y permanentes, se conforman en ciertos barrios y se convierten en puntos de congregación”.p.98
Es decir, allí confluyen una serie de referentes culturales que con el paso del tiempo se convierten en un comportamiento social común.
3. PRACTICAS CULTURALES, UNA FORMA DE LUCHAR CONTRA EL OLVIDO
El hombre africano llegó a este continente cargado de conocimientos y saberes ancestrales. Aunque fue traído como esclavo y se le desconocieron los derechos más elementales como ser humano, siempre fue portador de cultura y desde el principio ha vivido en resistencia cultural en una sociedad que históricamente lo ha marginado.
Así las cosas, qué le quedaba al hombre africano vejado, ultrajado física y psicológicamente? Aferrarse a la cultura, los dioses, los ecos de los tambores que desde el lejano continente aún le retumbaban un el cerebro y en la sangre, que bullía por el ritmo frenético del cuerpo. Era ese llamado lo que lo invitaba a la más dura batalla que iba a librar después de conseguir la libertad, luchar por no dejar morir la esencia de ser africano.
Volviendo al caso de la comunidad afrocolombiana de desplazados en el sur de Bogotá, Arriaga (2002) dice que los valores fundamentales del grupo se reflejan en las conductas colectivas que en la medida que son estimadas y apreciadas por la comunidad se erigen como patrones de comportamiento que definen su cultura.
Los migrantes sometidos al exilio forzoso viajaron a estas frías tierras con el peso enorme de cargar la cultura heredada de los ancestros e interpretar la historia que se partió en dos. Un breve recorrido por las polvorientas calles del barrio deja ver claros indicios de las costumbres traídas de los lugares de origen en las ardientes selvas del Chocó hasta la fría capital del país.
En la Casa de la Cultura, un moderno edificio donado por la Embajada de los Estados Unidos, varios grupos de danzas preparan una presentación de bailes folklóricos del pacífico, desde luego incluye el Mapalé. No muy lejos de allí en el salón comunal un estudiante de derecho lee con los niños la Constitución Nacional; el sonido de la Champeta retumba a unas cuadras del lugar mientras varios hombre juegan dominó y parqués. Al frente en una humilde caseta, donada por una compañía cervecera, Doña Basilisa, desplazada del medio Atrato, frita pescado con patacón y hace arepas de harina de trigo, sólo la ausencia río hace pensar al visitante que no se encuentra en un barrio de Quibdó.
La música, la danza, la religiosidad, el deporte, todas las expresiones culturales del pueblo afrocolombiano se reproducen en el Oasis como una forma de lucha contra el olvido y el desarraigo. Estas prácticas culturales serán abordadas, una a una, desde la visión de los estudiosos del tema y de la experiencia vivida en el trabajo de campo.
4. MÚSICA Y DANZA, LA CURA MILAGROSA
a música define a la cultura negra tanto como la danza que hace parte de una expresión cultural propia cargada de mucha fuerza y espiritualidad. La población afrocolombiana construyó la religiosidad como un proceso de mezcla donde incorporó a las creencias africanas los valores e imágenes de la iglesia católica, pero le restó valor al templo, por eso sus celebraciones se realizan al aire libre y están ligadas a la danza, el mejor ejemplo, es el Festival de San Pacho.
Frente a este tema Wade (1997), antropólogo inglés, sostiene que hay tres elementos importantes en el desarrollo de la música afrocolombiana. Uno, los afros establecen una independencia musical que es símbolo de su identidad cultural como grupo y del estado de separación de los blancos. Dos, pueden hacerlo utilizando infinidad de fuentes que hacen parte del sincretismo cultural y no necesariamente proviene de la propia tradición autóctona, aunque en el caso de la comunidad de el Oasis sí están presentes muchos elementos del folclor, mezclados con otros aires musicales. Tres, la música que ellos crean o bailan, aunque es frecuentemente menospreciada como inferior, vulgar o ruidosa, también es tomada por los blancos que la incorporan a su mundo.
Un proceso similar se vivió en el sur de Estados Unidos en Nueva Orleans en los años 20, cuando las autoridades militares ordenaron confinar a los negros en un barrio conocido como Storyville, pues consideraban que no eran un buen ejemplo para las tropas. Esa política racista dio origen una de las mayores expresiones musicales del mundo, el jazz, música considerada de guetos y de arrabal hasta que se convirtió en una de las primeras imposiciones culturales del hombre negro sobre el blanco ( Berendt, 2009).
Respecto a la danza el investigador inglés Peter Wade (1970) dice: Los ritmos coreográficos aprendidos por los esclavos no pudieron ser reproducidos por ellos con las cadencias europeas. Los movimientos corporales fueron copiados con el ardor del ritmo africano, con la libertad que confiere el gesto erótico y la fuerza que transmite una forma de ser y de sentir muy diferente a los gustos del viejo continente. (p. 327)
El currulao es uno de los más puros géneros musicales de origen africano, cuentan los historiadores que la palabra fue usada para referirse a un “baile de los esclavos” y se remonta al siglo XVIII en Cartagena. Es común ver a niños y jóvenes practicando esta danza que encarna la cultura afrocolombiana, Efrén Arriaga lidera un bien entrenado grupo de danza autóctona que es conformada por hijos de desplazados, no importa si es recién llegado, tiene un lugar en el grupo. Dice que es una forma de alejar a los jóvenes de los problemas que amenazan la localidad, una de las más violentas de la ciudad, particularmente evitar que se involucren en pandillas conformadas por bandas delincuencial.
El ejercicio de la danza es fundamental en la estrategia de este grupo étnico, no solamente en la preservación cultural sino en el restablecimiento de los derechos de los niños. Respecto a la situación de los niños la investigación de CODHES (2007) se afirma que una de las mayores preocupaciones es la población infantil que en el desplazamiento se enfrenta a desajustes de la estructura familiar con evidentes limitaciones a su movilidad y seguridad. Por las difíciles condiciones que han debido afrontar muchos de ellos tienen conductas agresivas y dificultades en el proceso de aprendizaje. En la ciudad ellos deben aprender a relacionarse de una forma que no conocían, entablar relaciones con los niños de la ciudad cambia hasta en el lenguaje y en los juegos que disponían en sus lugares de origen. Es común hablar con niños y escuchar que sueñan con tener un X box y un televisor de pantalla plana, porque es el deseo que aprenden de los nuevos compañeros de juego.
Otro aspecto que refleja muy bien esa añoranza por las costumbres que se dejaron atrás en los lugares de origen son los establecimientos dedicados al baile, aunque sean vistos con cierto aire de sordidez son expresiones claras de sus prácticas culturales.
No sería la primera vez que la música y danzas de los afros es vista como tal, la persecución se remonta al mismo San Pedro Claver, defensor de los esclavos en la Cartagena en el siglo XVIII, el gran sanador y evangelizador reprimió los bailes y confiscó los tambores y quienes se resistieron fueron castigados…. “Tomaba el camino por las calles públicas donde solía haber estos bailes y encontrando alguno esparcía los negros y les quitaba el tambor … al principio aturdidos los negros le obedecían pero después les pareció que era mucha sumisión y le resistían…” ( Wade, 1997, p. 331).
5. FESTIVAL DE SAN PACHO
Uno de los elementos más fuertes de la cultura Chocoana está representado en el festival anual de San Francisco de Asis, popularmente conocido como San Pacho, las fiestas patronales más prolongadas del país. La celebración es una denuncia de la difícil situación que vive el Departamento con una mezcla de religión, mucho licor y un baile frenético que pone a prueba la resistencia de los más avezados bailarines. La fiesta se celebra desde 1929 cuando nació la costumbre de encargar a cada uno de los doce barrios más tradicionales de Quibdó la procesión y el festival al tiempo que cada uno va cediendo la celebración al siguiente y así se forma una extensa cadena de fiestas que se pueden prolongar desde dos semanas hasta un mes (Wade, 1997).
La cultura negra es una mezcla de tres grupos con fuerte influencia española e indígena. En Colombia está altamente españolizada, eso explica la profunda religiosidad de esta celebración, sin embargo ellos han hecho sus propias adaptaciones de las tradiciones culturales hispánicas que de cualquier forma tienen fuertes orígenes en la cultura africana. De la misma forma como se celebran con intensidad las fiestas en Quibdó, cada 20 de septiembre en el pequeño Quibdó de Ciudad Bolívar, le rinden culto al patrón de los Chocoanos. Como en la tierra madre, ese día se hace un desfile que incluye baile, trago y un profundo fervor por el Santo español.
Por la misma época también celebran el día de la Afrocolombianidad, donde suman esfuerzos para rendirle un tributo a la cultura raizal. La danza, siempre presente en estas prácticas culturales, motiva a niños y adultos a participar activamente en los distintos actos culturales que organiza un comité conformado por la misma comunidad. Estas manifestaciones culturales están ligadas al deseo permanente de los desplazados de defender las raíces ancestrales, una necesidad apremiante para un grupo que no ve una clara posibilidad de regresar a sus lugares de origen.
6. LA TRADICIÓN ORAL
La literatura oral juega un papel muy importante en la creación popular de la cultura afrocolombiana, los saberes ancestrales se transmitieron de boca en boca, sin apelar a las fuentes escritas. Un ejemplo es la práctica del arrullo, un encuentro de personas que se reúnen para adorar a un santo y a la vez realizan cánticos religiosos que se funden con una fiesta. Las mujeres lideran estas celebraciones que muchas veces están ligadas a un oficio fúnebre (Sevilla, 2009).
Otra expresión cultural que utiliza la voz es el alabado, un rito funerario muy triste , se interpreta acompañado de los tambores al final de los velorios en el pacífico colombiano. Son elaborados cantos interpretados a capela por mujeres que toman las letras de viejos cuentos españoles y las adaptan a vivencias y hechos cotidianos. Estas interpretaciones de origen europeo se mezclan con el carácter africano que se refiere a la vida diaria, al amor, a la tragedia del desplazamiento, a ensoñaciones que narran desde tiempos inmemoriales el dolor de la esclavitud y llega hasta los tiempos de hoy, con la hiriente sátira de su discriminación. ( Arriaga, 2002)
Un grupo de madres cabeza de familia provenientes de la costa pacífica nariñense ensenan a los más pequeños estos cánticos heredados de los más viejos de la comunidad, como se puede observar en este villancico.
Villancico negro
Bisabuela negra
¿Por qué llora Dios?
Porque se hizo infante
y negro nació.
Nino Dios de hulla
Del Cauca y Chocó
Carbón en la pira
Sagrada de sol. (Fragmento)
Bisabuela negra
¿Por qué llora Dios?
Porque se hizo infante
y negro nació.
Nino Dios de hulla
Del Cauca y Chocó
Carbón en la pira
Sagrada de sol. (Fragmento)
De esta forma la comunidad de desplazados afrocolombianos del barrio El Oasis luchan en las goteras de Bogotá porque sus costumbres no se diluyan en una ciudad de múltiples culturas donde conviven con otros miles de colombianos que también comparten la situación de desplazamiento forzado. Mientras tanto esperan la oportunidad de retornar a sus tierras, una posibilidad cada vez más lejana.
CONCLUSIONES
Mediante las prácticas culturales la población afrocolombiana, reunida en el barrio El Oasis, en la Localidad de Ciudad Bolívar, fortalece a diario su identidad cultural. La participación de los jóvenes en las distintas actividades crea sentido de pertenencia y de apropiación de legado histórico.
Los adultos ven cada vez más lejana la posibilidad del retorno a los lugares de orígen por eso defienden la cultura, pues saben que los niños van a crecer lejos de su ciudad natal, de ahí la importancia de inculcarles los valores culturales.
La situación de vulnerabilidad de los desplazados afrocolombianos, los enfrenta a un entorno violento que afecta a los jóvenes, por lo que se hace urgente apoyar estos procesos de apropiación cultural como un mecanismo eficaz para alejarlos de los problemas que acechan a la juventud de la Localidad de Ciudad Bolívar.
Aunque la Administración Distrital ha hecho importantes avances para brindar ayuda humanitaria a los grupos étnicos en Bogotá, hace falta más apoyo del Gobierno Nacional. Bien para que se den las condiciones necesarias para el retorno de los desplazados o para fortalecer el proceso cultural de la gente del barrio El Oasis.
La música, la tradición oral, el baile son referentes culturales importantes en la preservación del patrimonio cultural de los habitantes que viven en situación de desplazamiento forzado por la violencia.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS
Arriaga, L. (2002). Cátedra de estudios afrocolombianos. Bogotá: Ingenieros Gráficos Andinos S.A.
Berendt, J. (2009). El jazz: De Nueva Orleans al Jazz Rock. Bogotá: Fondo de Cultura Económica.
Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento –CODHES, (2007).Gota a gota: Desplazamiento forzado en Bogotá y Soacha. Bogotá: San Pablo Apóstol.
García, N. (2004). Culturas Híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.
Ramirez, D. (1996). Del oro y la injusticia. Boletín Cultural y Bibliográfico. Número 39. Recuperado de http://www.lablaa.org/blaavirtual/publicacionesbanrep/
boletin/boleti1/bol39/res2-1.htm
boletin/boleti1/bol39/res2-1.htm
Ramos,V. (2010). Génesis y reproducción del proceso reivindicativo de las comunidades negras del Medio Atrato. (Monografía de pregrado). Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, Bogotá.
Rozo, J. (2000). Efectos psico-sociales del desplazamiento. Bogotá: Universidad Nacional.
Sevilla, M. (2009). Breves notas de marimba y los cantos tradicionales del pacífico surcolombiano. Cali: Universidad javeriana.
Wade, P. (1997). Gente negra: Nación mestiza. Medellín: Universidad de Antioquia.
PERIODISMO ESTUDIANTIL: La cultura británica hace parte de Inpahu
PERIODISMO ESTUDIANTIL
Como una gran oportunidad describe Eleonor su trabajo en Inpahu y todo un placer vivir un año en Colombia. “Es un país encantador y con gente muy cálida, todos están pendientes de ti y se preocupan porque siempre estés bien”, dice Stevens con un español no muy fluido.
¿Cómo fue el proceso de movilidad internacional?
Llegué por medio de un convenio con el Icetex y el British Council, hice una solicitud del puesto en 2011 y en el 2012, me llega la aceptación. Así que fue una maravillosa noticia porque siempre pensé que quería conocer Colombia y se me presentó la oportunidad más temprano que tarde.
Cuando llegué a Colombia me recibió la Doctora Gina Ortiz de la Oficina de Relaciones Internacionales de Inpahu y la coordinadora de la Unidad de Idiomas, Andrea Vargas. Ellas por medio de la institución siempre han estado muy pendientes desde mi llegada.
¿Qué le aporta Inpahu en su vida profesional y personal?
Profesionalmente, Inpahu es uno de mis primeros trabajos y me ha enseñado a ser más independiente y a crecer en mi área de trabajo.
He aprendido a trabajar con buena energía y verraquera como dicen los colombianos y lo más importante, a involucrarme al cien por ciento con la enseñanza del inglés que es en lo que me voy a desempeñar toda la vida.
En el ámbito personal, definitivamente no hay trabajo donde te sientas más cómoda que en Colombia y en Inpahu, desde que llegas sabes que puedes quedarte en un lugar amable, donde te enseñan a trabajar eficientemente y siendo servicial siempre.
¿Qué concepto se lleva de Colombia?
Me encanta Colombia, cada día me gusta más. Y pienso en este país como el más diverso en su cultura; los paisajes, la comida y la gente que es realmente muy jovial. En Inglaterra las personas son frías e independientes y los colombianos son cálidos y amigables.
Lugares como Bucaramanga, San Gil, Cartagena, San Agustín, el Desierto de la Tatacoa, Leticia y Bogotá, que conoció Eleonor; hacen que lleve todo un país en el corazón, que sienta que Colombia es un lugar al que puede volver en cualquier momento y donde puede tener más amigos.
“Realizar mi fantasía de conocer la selva del Amazonas es muy emocionante. ¡Que paisajes, que naturaleza, tantos colores, el agua transparente!, todo eso y mucho más hace que no te quieras ir y que si lo haces, te obligues a volver. Porque ahora si, ¡me siento colombianizada!
Institucional
La cultura británica hace parte de Inpahu
La unidad de idiomas de la Fundación Universitaria Inpahu contribuye a la formación integral del ser humano con asistentes internacionales.
Por: Brenda Stefany Villaquirán Franco
Eleonor Stevens es una joven británica proveniente de Inglaterra que llegó a nuestra Institución por medio de un convenio con el British Council y el Icetex. Convenio que permite a las Instituciones de Educación Superior (IES), contar con un asistente que desarrolla sus prácticas como profesional en la docencia y que contribuye al refuerzo de la parte comunicativa en inglés con los estudiantes y administrativos de las instituciones.
Como una gran oportunidad describe Eleonor su trabajo en Inpahu y todo un placer vivir un año en Colombia. “Es un país encantador y con gente muy cálida, todos están pendientes de ti y se preocupan porque siempre estés bien”, dice Stevens con un español no muy fluido.
¿Cuáles eran sus labores en la Unidad de Idiomas?
Fui básicamente un apoyo para los profesores de inglés en cuanto a las actividades de comunicación oral y ejercicios de gramática. Algunas veces dicté clases sobre la cultura británica y formé clubes de inglés.
Fui básicamente un apoyo para los profesores de inglés en cuanto a las actividades de comunicación oral y ejercicios de gramática. Algunas veces dicté clases sobre la cultura británica y formé clubes de inglés.
¿Cómo fue su experiencia en Inpahu?
Una experiencia muy bonita como la tendría cualquier extranjero que viaje a Colombia. Todos son muy amables y especialmente los docentes y estudiantes de Inpahu son muy amigables, todos son mis amigos.
Una experiencia muy bonita como la tendría cualquier extranjero que viaje a Colombia. Todos son muy amables y especialmente los docentes y estudiantes de Inpahu son muy amigables, todos son mis amigos.
¿Cómo fue el proceso de movilidad internacional?
Llegué por medio de un convenio con el Icetex y el British Council, hice una solicitud del puesto en 2011 y en el 2012, me llega la aceptación. Así que fue una maravillosa noticia porque siempre pensé que quería conocer Colombia y se me presentó la oportunidad más temprano que tarde.
Cuando llegué a Colombia me recibió la Doctora Gina Ortiz de la Oficina de Relaciones Internacionales de Inpahu y la coordinadora de la Unidad de Idiomas, Andrea Vargas. Ellas por medio de la institución siempre han estado muy pendientes desde mi llegada.
¿Qué le aporta Inpahu en su vida profesional y personal?
Profesionalmente, Inpahu es uno de mis primeros trabajos y me ha enseñado a ser más independiente y a crecer en mi área de trabajo.
He aprendido a trabajar con buena energía y verraquera como dicen los colombianos y lo más importante, a involucrarme al cien por ciento con la enseñanza del inglés que es en lo que me voy a desempeñar toda la vida.
En el ámbito personal, definitivamente no hay trabajo donde te sientas más cómoda que en Colombia y en Inpahu, desde que llegas sabes que puedes quedarte en un lugar amable, donde te enseñan a trabajar eficientemente y siendo servicial siempre.
¿Qué concepto se lleva de Colombia?
Me encanta Colombia, cada día me gusta más. Y pienso en este país como el más diverso en su cultura; los paisajes, la comida y la gente que es realmente muy jovial. En Inglaterra las personas son frías e independientes y los colombianos son cálidos y amigables.
Eleonor Stevens asegura firmemente que este viaje ha sido un equilibrio perfecto. “El complemento fundamental, Inpahu me ha enseñado cómo ser una excelente profesional y Colombia me enseñó a ser una mejor persona, ¡a ser colombiana!”.
Lugares como Bucaramanga, San Gil, Cartagena, San Agustín, el Desierto de la Tatacoa, Leticia y Bogotá, que conoció Eleonor; hacen que lleve todo un país en el corazón, que sienta que Colombia es un lugar al que puede volver en cualquier momento y donde puede tener más amigos.
“Realizar mi fantasía de conocer la selva del Amazonas es muy emocionante. ¡Que paisajes, que naturaleza, tantos colores, el agua transparente!, todo eso y mucho más hace que no te quieras ir y que si lo haces, te obligues a volver. Porque ahora si, ¡me siento colombianizada!
El compromiso de la Institución por dar a conocer a la comunidad Inpahuista otras culturas, ha permitido que estudiantes, docentes y administrativos puedan interactuar y dominar varios idiomas, permitiéndoles ser profesionales más competitivos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














